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Antapurhuay

Pachamanca Antapurhuina (Recuay-Ancash)

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Miércoles, 19 de Enero de 2011 13:45

La pachamanca palabra quechua que proviene de Pacha=tierra y manca=olla es una de las expresiones articulinarias de los incas y pre-incas. Nuestros abuelos de Antapurhuay perteneciente a la provincia de Recuay, diferenciaban la pachamanca de la watia, ya que este último se construía con piedras tratadas. La pachamanca (con tierra) se realizaba en las cosechas donde se cocían las papas, ocas, mashuas, habas y algunas veces las humitas que tenían un sabor exquisito. El chinchu se usaba para para limpiar la papa al momento de sacar del entierro y finalmente se servía con la cushara (caldillo) y otras comidas típicas. Mientras que la watia por su mayor calor incluía todo tipo de carne y generalmente se realizaba en las grandes fiestas del pueblo. Así que no nos engañen con las "pachamancas comerciales".Vamos a Antapurhuay a comer la verdadera pachamanca.

Última actualización el Martes, 04 de Febrero de 2014 12:44
 

EL PROCER RECUAINO MANUEL ROBLES

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Martes, 18 de Enero de 2011 11:05

TENIENTE CORONEL MANUEL ROBLES ARNAO

El procer ignoto de la nación

En la Capitulación de Ayacucho estuvo presente.

ESCRIBE: GERMAN CÁCERES ROBLES. (1)

Ildefonso de Recuay, era un antiguo Pueblo de la época colonial, donde el templo parroquial y algunas casas solariegas formaban parte de la zona urbana; sus habitantes se dedicaban a labrar la tierra, al pastoreo, al comercio y al trabajo de las minas. Desde principios del siglo XIX, los pueblos de esta región tenían ya una conciencia independista, principalmente entre los criollos y mestizos, que ya no querían seguir sometidos al yugo español, para tal fin se formó una cadena de comunicación entre la costa y la sierra que partía de Supe y Huarmey con proclamas y noticias de la expedición libertadora del General José de San Martín.

En aquellos lejanos días, Manuel Robles Arnao, recuaíno de nacimiento, era un joven y entusiasta patriota, su familia de nobles ideales y sólidos principios habían abrazado la causa de la independencia de los pueblos de América mestiza junto a su hermano mayor el Reverendo José Maria Robles Arnao.

La expedición libertadora de San Martín, culminó su propósito proclamando la Independencia del Perú el 28 de Julio de l821 e instalando el Primer Congreso Constituyente; finalmente el Santo de la espada se retiró de nuestra nación por discrepancias con el Libertador Bolívar, para que este continuara con el proceso de la independencia de la América hispana. La joven República en los primeros años se hundió en el caos por la ambición de los caudillos militares por el poder; ante este confuso panorama hizo su aparición desde el Norte el Libertador Simón Bolívar, a quien el Congreso en febrero de l824 le entregó la plenitud de los po­deres del Estado convirtiéndose en Dictador del Perú.

Bolívar estableció su cuartel general y sede de gobierno en Trujillo y desde allí dirigió el acantonamiento de las tropas entre Cajamarca y el antiguo Partido de Huaylas para enfrentar al poderoso ejercito realista que ocupaba gran parte de la sierra sur entre el Valle del Mantaro y el Alto Perú. Es en estos angustiosos días que el joven Manuel Robles Arnao, junto a una veintena de valientes recuaínos deciden unirse al Ejercito libertador participando activamente en todos los prepa­rativos de la heroica campaña. Se ordenó reunir una ingente cantidad de recursos, reclutamiento de soldados, caballos, animales de carga, toda clase de alimentos y armas, pertrechos de guerra y la reorganización de las guerrillas o montoneras en la costa y la sierra. Cuando todo estuvo listo el 15 de junio, el ejército patriota con Bolívar a la cabeza emprendió el camino para enfrentar al ejército español. El joven oficial Manuel Robles Arnao, que se había ganado este rango por su identificación y entrega, fue despedido con lagrimas por sus padres y familiares; con la frente en alto y el rostro sereno marchaba a cumplir con su destino. Partieron del Pueblo de San Ildefonso de Recuay con dirección a Chiquián por las altas planicies y después de una dura y agotadora jornada llegaron finalmente a las gélidas tierras de Cerro de Pasco.

Bolívar y los patriotas peruanos lograron formar un buen ejercito de unos 8,000 hombres, pero las fuerzas del Virrey sumaban l8,000 repartidas entre la sierra central y el Alto Perú. Se decidió enfrentar al enemigo más próximo. El 6 de agosto de l824 en las pampas de Junín, el ejército libertador, del que formaba parte un recuaíno para honra y ejemplo nuestro, tenían al frente al ejercito del Virrey al mando del experimentado general Canterac. Los jóvenes patriotas por primera vez estaban frente a tremenda responsabilidad, lograr la libertad de un continente; los tambores de las bandas de guerra retumbaban en la extensa llanura, las arengas y los gritos de respuesta en ambos bandos eran truenos en el cielo; los dorados yelmos de los oficiales realistas brillaban ante los rayos del sol que recorrían a caballo el escenario de la batalla. Las divisiones de infantería de ambos ejércitos con lanzas y sables esperaban la orden de ataque. Bolívar y su Estado Mayor desde lo alto de una colina observaban las maniobras de los realistas; se ordenó al General Necochea, jefe de la caballería patriota, lanzar sus escuadrones al llano, Canterac ordenó contraatacar; el choque fue terrible, hombres y caballos, defendían cada no lo suyo, la libertad o la opresión, la vida o la muerte, los metales enfrentados sonaban vigorosamente y el grito vibrante de los hombres en combate se desvanecía cuando el vencido caía atravesado por

el patriota. Los escuadrones patriotas resistieron bravamente, pero ante la superioridad de los ibéricos empezaron a retroceder; sorpresivamente apareció en el escenario de batalla el regimiento “Húsares del Perú” que atacó por la espalda a los realistas, los escuadrones patriotas volvieron a la carga y después de un atroz enfrentamiento ganaron finalmente la batalla. El campo quedó regado de sangre y de cuerpos mutilados por la fiereza del combate. El joven oficial y los bravos soldados patriotas recuaínos habían visto la muerte muy de cerca, ayudándose mutuamente se retiraron del campo de batalla cuando la tarde caía, y en el cielo las nubes se teñían de cálidos rojos, como queriendo simbolizar el sacrificio de los caídos.

Después de la derrota en Junín, Canterac se retiró precipitadamente al Cuzco en busca del Virrey La Serna, quien comandaba un ejército de más de l0,000 hombres; en octubre de l824, el representante de la Corona española decidió abrir campaña contra el General Sucre, Jefe del Ejército unido libertador. Después de una serie de pesquisas y maniobras militares terminaron por detenerse en las pampas de la Quinua, en Ayacucho. El 9 de diciembre patriotas y realistas otra vez estaban frente a frente para la batalla final por la independencia de la América española. Sucre montado a caballo arengaba a sus tropas “De los esfuerzos de hoy, pende la suerte de América del Sur, otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia”.

Los cañones realistas rompieron los fuegos y en pocos instantes una lluvia de granadas estallaron haciendo estremecer las montañas, las piezas de artillería vomitaban su carga de muerte haciendo volar por los aires hombres y armas en ambos frentes. Las divisiones virreinales atacaron con fuerza haciendo retroceder a los bravos patriotas, la lucha era encarnizada; los generales Córdova, La Mar y el propio Sucre arma en mano, convirtieron el descalabro en una brillante victoria. Nuestro joven héroe fusil y bayoneta en las manos se batió fieramente como lo hacen los valientes, llegando hasta la cima del Condorcunca donde se encontraba el Virrey La Serna, quien fue herido y tomado prisionero. Como en Junín, la Pampa de la Quinua, quedó impregnado de sangre, los heridos y moribundos clamaban auxilio, un espectáculo tétrico y espeluznante impactó el espíritu de nuestro joven paisano; algunos de sus compañeros cayeron luchando en esta terrible epopeya. Herido y agotado se arrodilló dando gracias a Dios por haber sobrevivido a tan pavoroso capitulo de su vida. Los vencidos peninsulares pidieron la capitulación, que fue redactada y firmada esa misma tarde; en ese histórico y trascendental acto estuvo presente nuestro héroe, como oficial, rubrico con su puño y su letra la Capitulación de Ayacucho, escribiendo para la historia, la sangre y el valor recuaínos. Por su lealtad, valor y sacrificio a la causa de la independencia se le otorgó el grado de Teniente Coronel del Ejército Libertador. Años más tarde el Congreso de la República le otorgó el reconocimiento de “Benemérito de la Patria”, honor que se concede solo a los grandes hombres. Tiempo después, la tierra que lo viera nacer, el Pueblo de San Ildefonso de Recuay, durante el gobierno del Gran Mariscal Ramón Castilla, fue elevada a la categoría de Villa, en mérito a su invalorable contribución a la causa de la independencia nacional. Lauro que labraron los valientes jóvenes recuaínos en los campos de Junín y Ayacucho.

Hace cinco años atrás, por iniciativa del autor de este artículo, un grupo de alumnos de la Escuela Superior de Formación Artística de Ancash, levantaron un monumento al Teniente Coronel Manuel Robles Arnao en su tierra natal. A partir de entonces recién se conoció a este personaje anónimo que enorgullece a la nación. (2)

(1) GERMAN ROSAS CACERES ROBLES: Nació en la ciudad de Recuay en l945, sus padres fueron don Víctor Cáceres M. y doña Luz Robles Carrión. Sus primeros estudios los cursó en su tierra natal, los secundarios en la G.U.E. “La Libertad” de Huaraz, ha cursado estudios superiores en la Escuela Regional de Bellas Artes “Teófilo Castillo”. A partir de l970 trabajó en la docencia y en los últimos años de su carrera fue Director de la ESFA.A. Ha sido Director de la filial Provincial del INC-Recuay . En l999 fue elegido Primer Regidor de la Municipalidad Provincial de Recuay, habiendo promovido importantes obras como la Plaza Mayor, la Alameda Cultura Recuay en la entrada Sur a la ciudad; el Coliseo cerrado y monumentos a los personajes y símbolos de la localidad: San Ildefonso, La Inmaculada Concepción, Cristo Redentor, Los Próceres, La Madre y otros. En la actualidad preside el Concejo Pastoral Parroquial de Recuay y sigue trabajando por el Arte y la cultura realizando frecuentemente exposiciones pictóricas, fotográficas y está escribiendo una serie de artículos rescatando la historia, tradiciones, cultura y folklore de la región, que culminará con La Historia de Recuay, Tierra Laboriosa.

(2) La efigie del Prócer de la Independencia luce entre los bustos del General San Martín y el Libertador don Simón Bolívar al lado derecho del Hospital Materno Infantil de Recuay.

Última actualización el Domingo, 17 de Noviembre de 2013 19:11
 

A la tierra de mis abuelos:

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Jueves, 18 de Noviembre de 2010 18:08

En la Provincia de Recuay del Departamento de Ancash, se encuentra un pueblo de tierras fértiles y gente hospitalaria es el paraíso llamado Antapurhuay. Encima de Huchipampa a media hora de caminata se llega a este lugar escondido de mucha vegetación.

A comienzos del siglo pasado la familia Torre: Abel, Julio, Leucadio, Ceferino, Gregoria, Estefana y Agapita vivían en este hermoso paraje donde se sembraban la papa, el trigo, las habas, la mashua, la oca y muchas frutas como la manzana y el capulí. Los hijos de Ceferino Torre y Florencia Ortega: Armando, Mercedes (Don Toyo), Balbino (Lucho), Dora y Luciano aunque no todos nacieron en Antapurhuay allí pasaron gran parte de su juventud con sus primos y vecinos. Cada cosecha era una fiesta donde los viejos contaban sus hazañas mientras las tía cantaban al son de alguna guitarra. Luego vinieron los nietos y los bisnietos e incluso los tataranietos que hoy recuerdan con nostalgia algunos momentos de alegría en este lugar tan hermoso.

En memoria de los abuelos, queda abierta esta página para el mundo y para que los antapurhuinos hagan sus comentarios y publiquen sus artículos. Un saludo a la tía Celestina y Austragilda, a nuestro amigo Mardonio  y a toda la familia. Con Ustedes estamos.

Última actualización el Martes, 19 de Noviembre de 2013 23:44
 
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