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Historia

EL SABIO ANTONIO RAIMONDI Y SUS VISITAS A TICAPAMPA

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Sábado, 31 de Agosto de 2013 19:55

Escribe MAGNO EDUARDO RAMIREZ CHAVEZ.

Artículo exclusivo para Ticapampa.com

El 19 de Setiembre se cumplirán 189 años del nacimiento de don Antonio Raimondi Dell'Acqua, por eso mi homenaje a este ilustre visitante que vino al Perú a quedarse para siempre. En el año  2008 (1) publiqué un artículo no solo para relievar aún más el significado de sus investigaciones, sino para resaltar su relación con Tijapampa,(2) como él llama al villorrio en el que se asentó lo que hoy día es nuestro distrito.  Cinco años después, gracias a la magia de la tecnología, con una mayor solvencia en la investigación y con la sobriedad que nos da la madurez, me atrevo a ampliar esta investigación que me permitió conocer la relación muy especial que el sabio tuvo con nuestra tierra.  Demás está decirlo, nuestro personaje es el visitante más ilustre de nuestra patria Esta relación es sustancial; primero, porque contrajo nupcias en Huaraz y tuvo cuatro hijos;luego, porque el lugar Ie ofrecíaun cofre lleno de datos, secretos y riquezas que exploró con tanta dedicación.

PRIMERA VISITA DEL SABIO A TIJAPAMPA.- De los 195 cuadernos manuscritos del autor que los especialistas han publicado y estudiado,hay tres en especial y que están referidos a su visita a las minas y las aguas minerales que él las denominó Aguas Minerales de Tijapampa,que fluían en la zona que hoy conocemos como Las Salinas y que aparecen descritas con absoluto e indudable detalle en el Tomo IV de su libro El Perú, con el título Aguas Minerales del Departamento de Ancash, en las páginas 271 y 272, subtitulado: Aguas Minerales de Tijapampa,(3) de cuyo texto se describe con absoluta precisión, dos manantiales y abundante material calcáreo y lo detalla de la siguiente manera: “A un poco más de una legua, casi al sur de la población de Recuay se halla el lugar denominado Tijapampa, en cuyas inmediaciones se encuentran algunos manantiales de aguas minerales .  Entre estos, existe uno de aguas salino-calcárea que tiene un sabor salado muy pronunciado y forma un depósito de carbonato de cal alrededor del punto de donde sale.”Más adelante describe, “Entre los depósitos de carbonato de cal, formados por la acción lenta de las aguas minerales, lo que llama más la atención son unas elevadas murallas de 8 metros de altura y 3 á 4 de ancho, aisladas en un terreno llano, sin relación alguna con los cerros inmediatos”. Hace igualmente una explicación de lo que pueda sentir un viajero de paso, y explica el origen de esta formación, apuntando lo siguiente: “ El viajero que visita este lugar, sin hacer un atento examen de esos grandes depósitos de materia calcárea, queda como sorprendido de ver aquellas elevadas y gruesas paredes que surgen bruscamente en un terreno llano, pues no puede darse razón de su origen; de modo que no han faltado personas que han mirado aquellas eminencias como obra artificial, debida a las antiguas generaciones de indios que habitaban ese lugar, antes de la conquista del Perú hecha por los españoles”. Este texto nos da información que el pueblo estaba ya formado antes de la llegada de los españoles, teoría que he sostenido con mayor detalle al considerar que su formación ocurrió en el momento de la explotación incipiente de los minerales. (4)

El sabio se tomó el trabajo de investigar el origen de esta formación rocosa calcárea, y examinó su parte superior para encontrar la explicación definitiva, anotando: “ Basta para eso imaginarse que en época muy lejana de la actual, haya existido en el terreno llano una larga grieta o hendidura de la cual salía una agua calcárea casi de la misma naturaleza de la del manantial que existe hoy a poca distancia.  Es natural que el agua derramándose sobre el terreno por ambos lados de la línea por donde salía, al desprenderse el ácido carbónico que tenía disuelto el carbonato de cal, este debía depositarse en todo el largo de dicha línea.  Ahora al depositarse la materia calcárea en ambos lados de la hendidura por donde salía el agua, es claro, que debía formar luego un borde saliente a los dos lados; y el agua que venía de abajo, encerrada e esta especie de canal tenía que subir y derramarse de un lado y otro, depositando nuevas capas de materia calcárea  y elevando siempre más el depósito que iba formándose poca a poco, de este modo se formó la ancha base de esta gran pirámide, hasta llegar el momento en que la hendidura acabó por obstruirse completamente”. Este artículo corresponde a los que el sabio entregó fechado el 8 de noviembre de 1861.

Respecto de esta visita se dice que llegó a Huaraz el día 3 de Octubre de 1860, tal como lo describe: “..permaneciendo por espacio de 22 días, el día 25 de ese mes, se dirijo a Recuay, distante 25 kilómetros,. pasando dos puentes y llegando a un caserío conocido como Acop(5) en cuyo contorno discurre un arroyo conocido como Santo Toribio, cruzando un tercer puente se llega a Recuay, cuyas casas tienen un aspecto triste …”(6) y continúa “AI a siguiente, 26 de Octubre de 1860, visiel pueblo de TIJAPAMPA, llegando a los asientos mineros de Collaracra, San Ildefonso, Natividad del Pilar, La Merced, Santa Gertrudis, Parco, Santa Rosa y la hacienda ganadera de Utcuyaco. El 29 de octubre salió con dirección a Machac, tomando como ruta la quebrada de Chaupis(7).  Aquí haremos una necesaria explicación de lo descrito por el sabio, para poder tener algún detalle que nos sirva igualmente para reconstruir la primera imagen que tiene de esta pequeña agrupación de pobladores, en el pueblo de Tijapampa. El término utilizado nos acerca mucho al origen del nombre quechua del pueblo, TIJAPAMPA, es lo que los originarios le dicen y él consigna así por su sonido, este es el verdadero nombre de nuestro pueblo, término del quechua huaylas, que significa pampa de adobes, pampa de tierra quemada, TIJA PAMPA, con que sustento, es mi parecer, el argumento de que ese es el verdadero significado del nombre de nuestro pueblo, eminentemente minero, en el que se utilizaba la tierra quemada para fundir en su interior el mineral, utilizándolo como un molde que los primeros pobladores comerciaban en la época de la decadencia del Imperio Chavín,cuando se descubrió el mineral.

Por la descripción y los detalles, probablemente los cuatro días que permaneció en Tijapampa, hasta el día 29, en las inmediaciones de las minas de la zona estuvo junto al inglés Richard Witerhause, que lo acompañó desde su llegada a Huaraz, era el administrador de dos minas El Huytapallanca y Jecanca(8). Visita Collaracra, antiguo asiento minero que hasta ahora existe; también llega a las minas de San Ildefonso, cuyo antecedente no tengo; llegado al pueblo, casi recorrióen su totalidad, Natividad del Pilar es el lugar en el que con posterioridad se asentó el pueblo, la parte central en el que se trabajó el mineral hasta los años cincuenta, testimonio de ello fue una inmensa torre hecha de adobe y piedra, que se utilizaba como chimenea; La Merced era el asiento minero artesanal y rudimentario en el que se molían los minerales y que se conoció en un tiempo como barrio abajo, jirón San Martín y que en la actualidad se conoce como Barrio de Primavera; el lugar que ha conservado su nombre es el que hoy corresponde al barrio de Santa Gertrudis.

Como dato final diremos que en la carta que el sabio dirige desde Huaraz a su amigo el Doctor Miguel Colunga, a Lima, con fecha 24 de octubre de 1860, en esa le dice, “… solo le diré que mañana salgo para Recuay y entraré en seguida a la Provincia de Huari…”. (9)  Nuestro ilustre visitante, permaneció en Tijapampa, cuatro días, no sabemos dónde se alojó, probablemente en las instalaciones de la empresa minera que estaba a cargo del Ingeniero Francés llamado Henry Thierry y de su socio D.L. Sokoloski, quienes gozaron de su amistad. Thierry trabajó en las islas guaneras del sur del Perú y escribió un libro titulado Guaneras del Sur, (1873), con ambos mantiene correspondencia (10).  A propósito de esto, alguna vez don Lorenzo Cáceres Ángeles me contó que el sabio se había alojado en la casa de los abuelos de su esposa (11); esta misma información me dio su hijo, don Víctor Manuel Cáceres Cáceres, pero en las investigaciones que he realizado y en la correspondencia no existe ninguna mención del sabio al respecto.

Pareciera que la visita a esta nuestra comarca, caserío de Huaraz, le dio algo de suerte, siguiendo la ruta el 30 de noviembre, llegó a Chavín, descubriendo en la casa de don Timoteo Espinoza “una piedra de granito de forma rectangular”, que hoy día conocemos como La Estela Raimondi.

Este primer contacto de nuestro pueblo con el sabio, nos ha permitido una explicación y despeja algunas dudas, sobre nuestra historia.

SEGUNDA VISITA DEL SABIO.-EI segundo viaje a Tijapampa lo realiza en el mes de Noviembre de 1867, aproximadamente el 15 de este mes, aun cuando los manuscritos se han perdido se tienen algunos datos suficientes en el primer tomo de su libro El Perú, como para reconstruir esta visita. Llega de Huarmey y pernocta en Succha, para luego dirigirse a Aija y descender por los planos altimétricos de la Cordillera Negra, cuyo panorama sorprende al viajero italiano; Impresionado escribe " En muy pocos lugares del Perú se presentan vistas de la cordillera nevada tan bellas como desdelas cumbres de la Cordillera Negra"(12), por las alturas desciende a Huaraz por la ruta de Olleros.  De Huaraz, como base operaciones, “… excursionó sobre Recuay y una hacienda ganadera de sus inmediaciones (Uctuyacu) y a la laguna de Conococha para luego regresar a la mencionada hacienda ganadera, al ponerse el sol”. (13). Es lógico concluir que en este viaje pasó por Tijapampa.  Pero no hay nada escrito.El 16 de noviembre, se encontraba en listo para alguna excursión, cuando es informado por el señor San Martín, arrendatario de la hacienda, de la existencia de una extraña planta, dice: “… Estando de paso en Utcuyacu, el Señor San Martín, arrendatario de la hacienda, me habló de una extraña planta que crece en la quebrada de Cashapampa, que los habitantes del lugar llaman junco …”, (338/339) En la quebrada, camino a Huallanca, a tres leguas de Utcuyacu, en la falda de los cerros ausentes de vegetación se “… observa unas grandes matas con hojas espinosas en los bordes , en medio de los cuales se levanta un gigantesco tallo cubierto casi en toda su longitud de apiñadas espigas de flores “,(14) y luego de comentar lo árido y difícil de la geografía en el lugar, continúa describiendo “Sin embargo allí se levantan estas vigorosas y robustas plantas , ostentando a la vista en un solo tallo millares de vistosas flores que ofrecen, según su estado de madurez, todos los matices desde el blanco, al rosado y morado, produciendo esta exuberancia de vida y variedad de colores el más sorprendente contraste con la tristeza y aridez de los alrededores, así descubre para el mundo la Reyna  de los Andes, a la que le da el nombre de Pourretia Gigantea, que los nativos llamaban junco y que ahora en honor a esta incansable investigador se le llama PUYA DE RAIMONDI.(15).

Luego de su regreso a Huaraz, al día siguiente, emprende camino a Aija, pasando por la mina de Santa Rosa, dentro de los límites de Ticapampa, no hay mayores detalles de esto.  Esta fue la última visita, hasta que se produjo su muerte.  Esta fue su relación con nuestro pueblo que no ha sido detallado con extensión, para darle la importancia que le corresponde, espero haber cumplido.

__________________

NOTAS:

(1)    El artículo fue publicado en la Revista de la Asociación Virgen del Pilar de Ticapampa,  Lima 2008.

(2)    TIjapampa es el nombre original en el quechua huaylas, que derivó en Ticapampa, cuyo nombre tiene el distrito, ubicado en la provincia de Recuay.

(3)    EL PERU. Antonio Raimondi. Edición Facsimilar publicada con el patrocinio de la Universidad Nacional de Ingeniería, por Editores Técnicos S.A. Lima Perú 1965.

(4)    Con relación a esto el autor de este artículo considera que el nombre de Ticapampa proviene del quechua Huaylas Tijapampa, que significa pampa de tierra quemada, pampa de adobes, que utilizaban los antiguos aborígenes para fundir el mineral que extraían del lugar, en la etapa de la decadencia Chavín, que se denominó la etapa del Jequetepeque.

(5)    El sabio se refiere al pueblo de Aco.

(6)    El texto ha sido tomado del libro titulado LOS VIAJES DE RAIMONDI, Página 61, escrito por el Dr. Tomas Santillana Cantella, con el auspicio de Occidental Corporation of Perú, Lima 1989.

(7)    Chaupis es una quebrada, al margen derecho del rio santa, cerca de Ticapampa por donde discurre un riachuelo afluente del Santa, que lleva el mismo nombre.

(8)    Ya trabajaban algunos ingleses y franceses en las minas de Ticapampa.

(9)    En el libro homenaje, titulado ANTONIO RAIMONDI, Mirada Intima del Perú, Epistolario 1849-1890, Tomo I, Página 105, Fondo Editorial del Congreso del Perú y Banco Central de Reserva del Perú, 2005.

(10)  Idem, Tomo II, Páginas 521 y 625.

(11)  Doña Luz Cáceres Méndez, fue su esposa, me he referido a esto en mi artículo Apuntes Para la Historia de Ticapampa 1, publicado en esta misma página.

(12)  LOS VIAJES DE RAIMONDI, Pág. 176.

(13)  Idem Pág. 177.

(14)  ANTONIO RAIMONDI, Mirada Intima del Perú, Epistolario 1849-1890, Tomo I, Páginas 227 y 228,

Vida de Antoniio Raimondi, EttoreJanni, Segunda Edición, Editorial Ausonia, Lima 1965, .Página 128

Última actualización el Domingo, 17 de Noviembre de 2013 16:41
 

LA NAVIDAD EN TICAPAMPA

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Lunes, 24 de Diciembre de 2012 17:07

Escribe: Eduardo Ramírez Chávez Artículo exclusivo para Ticapampa.com

En varios diciembres esbocé unas líneas dedicadas al recuerdo que tengo de la navidad en Ticapampa, esto va ligado directamente a los preparativos que se realizaban en el pequeño templo y más precisamente a la actividad que desarrollaba el párroco del distrito, el Reverendo Padre Gaspar Alipio Jaramillo Cruz (1) para la celebración de la navidad.Quienes conocieron al padre Gaspar recuerdan que llegó a Ticapampa muy joven, tenía apenas 24 años cuando fue enviado por la curia a hacerse cargo de la Parroquia de Recuay, primero, para luego pasar a Ticapampa, en la que permaneció hasta su muerte (2).  Creo que primero debo de dibujar con los mejores adjetivos, el recuerdo que tengo de él, cuando se le veía con toda su alegría.  Tenía una buena estatura y un buen porte físico para poder haber sido un deportista, de cara alargada, pero de rostro firme, se peinaba sin raya, llevando todo su cabellera atrás y un poco a la derecha.  Caminaba con gran energía, más bien como queriendo remarcar sus propios pasos largos, de grandes zapatos, siempre medio botines, planos de amarrar; nunca se dejó ver sin sotana y el alzacuellos, respetuoso de los principios y obligaciones de la iglesia.Antes de ser su alumno en el colegio secundario, fui “pastorcito” en el coro de la Iglesia Virgen del Pilar, para la navidad, hacia el año 1970, año del terremoto y durante cuatro años, en que “la vergüenza” y el “qué dirán” acabaron con mi vocación y el deseo de seguir cantando en el coro.  Antes del terremoto del 70, el coro de la iglesia estaba ya conformado, casi en su totalidad por los niños del barrio abajo, encabezaba este grupo Maritza Blásido Ramírez y Paquita Flavia, su hermana; Guadalupe “Lupe” Villena Ramírez, mi hermana Gilda Mirta Ramírez Chávez, al que nos agregamos juntamente con los hermanos Sonia Rosario y Raúl Roque Rodríguez Farfán, Pilar Obregón Alvarado y sus hermanos Fredy y Jesús, los hermanos Raúl y Amparo Cáceres Maguiña y también Charo Cáceres. Algunos otros se incorporaron después, para adorar al niño el 24 de diciembre, el día central de la navidad; pero este era básicamente el grupo que empezada su faena de canto, nueve días entes, entonando las mejores canciones que el padre “Gashpa” enseñaba a sus “niños lindos” como nos decía.  Hacia el 10 o 12 de diciembre el padre pedía permiso a nuestros padres para integrar el coro, y con especial preocupación nos citaba a las seis de la tarde al templo, sentados todos lo esperábamos, para el ensayo, días previos al inicio de las novenas al niño Jesús, nos hacía formar en grupos de tres, de acuerdo a la voz que cada uno de nosotros tenía.  El villancico que le gustaba ensayar y entonar, era aquel que empieza diciendo: “ …Vamos Pastores vamos, vamos a Belén,..” hermoso villancico; luego era parte del repertorio ese otro clásico que comienza recordándonos el día de la navidad, “…. Veinticinco de diciembre, fun, fun, fun …” y también “…dale, dale, dale, dale a la zambomba , dale, dale, dale hasta que se rompa ….” Todos en versión distinta a las que hoy día se cantan.Debo resaltar la hermosura de voz que tenía el padre Gaspar, con qué fuerza e ímpetu nos ensayaba, corregía el rumbo desentonado de nuestro canto, con la tesitura hermosa de su voz de doble melodía. Cuando cantaba, parecía que dos voces se unían en su garganta, sorprendía escucharle.  Al iniciar este período de la navidad, había en cada noche algo de temor y miedo, nos reprochábamos entre nosotros la forma cómo habíamos cantado el día anterior o cómo habíamos interpretado las sonajas.  No puedo olvidar que Maritza, le advertía a Lupe, para que no levantara tanto la voy, “parece que tuvieras un micrófono en la garganta” le decía.  O nos llamaba la atención el padre, porque no se sentía la voz de los varones en el coro, “parecen todos niñas”, nos decía. Con el paso del tiempo sin embargo, nuestro canto fue afiatándose y casi siempre llegábamos al 24 con todos los villancicos bien aprendidos. Así afiatábamos la voz, entre anécdotas y risas que para mi se ha hecho inolvidable, por eso escribo, para compartir estos hermosos recuerdos que tengo de mi niñez y del padre “Gashpa”, a quien tanto amamos, como lo hizo todo el pueblo.Nuestra ubicación en la iglesia era al lado derecho del altar, cerca del púlpito, donde hasta ahora se ubican los coros en las ceremonias en que participan.  Ahí cerca estaba el melodio, hermoso instrumento de dura madera, marrón oscuro, que era ejecutado en la mayoría de las veces por el padre, quien además dirigía el rezo.  Faltando tres o cuatro días, para el 24 participaba con el melodio “Winchur” Gamarra, finado él, tocaba muy bien y nos entendía casi inmediatamente, se acoplaba al tono y el regular cantar nuestro.  Recuerdo que en alguna de estas ocasiones llegó con una bolsa y dos huevos crudos, era si mal lo recuerdo el día 23 de diciembre, antes de iniciar la novena, hacía un hueco no muy grande en la cáscara del huevo, los sacudía y un tanto mezclado se los tomaba así crudos, según decía, para proteger la garganta y mejorar la voz.  Nosotros, sobre todo los varones, queríamos hacer lo mismo, pero todo quedaba en el intento.Las novenas se iniciaban el 15 de diciembre, para ese día estábamos algo ensayados, y mejor vestidos, algún vecino mandaba hacer la novena, que por ser primera era sin duda la más importante.  El templo estaba bastante concurrido, el novenante y su familia, nuestros padres y muchos fieles que por costumbre iban al templo, eran los concurrentes.  A las ocho empezaba el rezo, y entonábamos cuatro o cinco villancicos, de los ya nombrados y otros que tal vez no recuerdo.  Todos los niños varones teníamos que llevar nuestra sonaja, que era, de acuerdo al gusto de nuestros padres, un armazón cuadrado de alambre más o menos grueso y con dos alambres más delgados, en los que poníamos chapas con un agujero al centro, que con su movimiento permitía un sonido; hasta siete chapas en cada alambre cruzado era suficiente.  Así le dábamos “sonido y musicalidad” a nuestro canto pueblerino, hermoso e inolvidable.  El novenante, siempre conocido del pueblo, invitaba al santo cura y a sus pastorcitos a pasar a su casa a tomar un ponchecito, con molletitos y sanguchitos, era bonito concurrir a las casas, algunos de los cuales nos brindaban algunos caramelos, tofes y biscochos.  Así conocí la casa de la familia Toledo, don Saturnino Toledo y su esposa, nos invitaban a su casa, ahí cerca de la iglesia, en la calle Virgen del Pilar, era una casa grande, pintada de blanco y con puerta de color plomo, antes de pasar a la sala se pasaba un pequeño patio, ahí permanecíamos un bien rato, creo que una hora, hasta que el padre nos pedía que nos retiráramos o se iba con nosotros.  También conocí la casa de la familia Colonia Valenzuela, don Santos Colonia y su esposa, doña Isabel Valenzuela, eran también los novenantes.  Así visitamos la casa de la familia Valenzuela Huerta, don Armando Valenzuela Moreno y doña Isabel Huerta Vivar, con mucho cariño nos acogieron ahí en su casa del Jirón Francia, donde comenzaban las casas de los empleados y obreros de la empresa minera.  Nos gustaba ser invitados a la casa de la familia La Madrid Dolata, mi maestra, la profesora Doris la Madrid Dolata, nos recibía con gran cariño.El padre Gaspar, era un tipo con gran talento, mucha cultura, gran orador, cuando había oportunidad, nos enseñaba el mensaje de la biblia, las parábolas y el significado del nacimiento de Jesús y de la muerte del hijo de Dios.  Le escuchamos, mil veces el Santo Rosario, difícil de entender, cansado y pesado para quienes como yo, íbamos a la iglesia más por participar y divertirse, que para entender el mensaje.  En mis oídos aún escucho su voz y recuerdo el gesto y su rostro cuando en un latín perfecto decía:Kyrie, eléison. Kyrie, eléison Christe, eléison. Christe, eléison Kyrie, eléison. Kyrie, eléison Christe, áudi nos. Christe, áudi nosChriste, exáudi nos. Christe, exáudi nosMás adelante iniciaba las letanías, que los repetía de memoria, sin ninguna ayuda, “ … Dios Padre Celestial”, sabíamos responder “ ten piedad de nosotros.” Ahí empezaba una pesada lista de todas las formas en que existe Dios y la Virgen, su madre, y los santos de todas los nombres y para todos los pecados; cuando el padre decía “Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo” había que contestar, “perdónanos señor”, entonces entendíamos que esta lista para nosotros interminable, se acababa.  Luego cantábamos algún villancico o un canto a la Virgen del Pilar, “… A la Virgen del Pilar, vamos todos a adorar, los sabores del querube y el incienso del altar …” Era el final, había que pensar a dónde ir invitados, así pasaban los días y las noches, entre esa solemnidad y respeto a nuestra fe, con ese calorcito especial que siente uno cuando está en el templo, o cuando luego de terminar la jornada se va a casa, con la enorme ilusión de empezar mañana.  Una noche, llegamos poco antes de las ocho de la noche y habían uno o dos parroquianos sentados en las bancas del templo, entonces sobre todo las niñas se adelantaron hacia la sacristía, llamaron presurosas, estaba ahí, a media luz, el padre, en medio de ese silencio, sentado en una silla, con algunas papales puestos en la mesa, lloraba, las chicas se le acercaron y luego de un profundo silencio se puso de pie y nos pidió que oráramos para que no se vaya de Ticapampa, que cantáramos como nunca, con el amor infinito a María y a Jesús, su hijo.  Hoy día, cuando escribo estas líneas, he tratado de entender la escena del hombre solitario, sometido a las reglas de la pobreza y el celibato, a las ataduras del hábito que lo encorsetaba,  estuve cerca de él, pero nunca pude descubrir quién le acompañaba, quién le daba un café caliente y una buena comida, pero ahí estaba, el fundador del Colegio Libertador San Martín de Recuay (3); el inmenso maestro que fundó para Ticapampa, nuestro Colegio Virgen del Pilar (4), el músico, el compositor que supo combinar en el himno inolvidable de nuestro colegio, el calor del cobijo de la Virgen y los tesoros de nuestro pueblo.Hasta que llegaba el 24 de diciembre, había que tener un poncho, un chullo y ojotas para personificar a un campesino, según dicen, Jesús nació en el pesebre, en la posada de gente humilde.  Las chicas se vestían, algunas de campesinas, otras de españolas o de gitanas para recibir ese gran día. Íbamos con toda la familia, nuestro pequeño templo se veía hermoso, lleno de luces, velas, incienso y adornos, todos impacientes para escuchar la misa desde las diez de la noche, no interesaba el frio, todos ahí como una sola familia. El nacimiento instalado en la parte lateral derecha del altar mayor, era uno de buen tamaño, la Virgen y José, los Reyes Magos y los animales, estaban íntimamente integrados a nuestro canto y nuestra edad, puestos ahí, empezaba entonces la Misa de Gallo.Al padre se le veía lozano, tranquilo, alegre, con la solemnidad que era capaz. Aparecía ahí vestido con el Alba de tela especial de una blancura delicada, sobre el que reposaba la estola, con filos rojos relucientes que colgaban desde el hombro y sobre todo esto, la casulla, con adornos color verde y dorado.  Ahí frente a nosotros el especial cantor de nuestras melodías, el inmenso orador, el formidable contador de pasajes de la historia universal, saliendo con su sahumerio color plata, moviendo rítmicamente la cadena, que en cada vaivén arrojaba el humo perfumado de incienso que cubría todo el altar mayor.  Nosotros ubicados en el atrio del templo, abierto plenamente sus puestas de madera gruesa, todos formados, contemplábamos emocionados el escenario, entonces el melodio resonaba y al son del villancico “ Vamos pastores vamos, vamos a Belén …” presurosos ingresábamos en fila de dos al templo, era el momento esperado, emocionados y sonrientes todos, íbamos avanzando en fila larga, en gran número, como doce o catorce niños, mirando al frente, bailando y cantando, hasta llegar a la parte central del altar, esperando estar todos, para saludar el nacimiento que ahí se instalaba, entonces todo era inmenso y hermoso, lleno de luces y calor, con olor a incienso y navidad.  Tomábamos nuestro lugar al pie del púlpito.  Doña Rosita Cerna Guardia en su obra maestra, Los Días de Carbón, describe con exactitud el templo, cómo se siente cuando uno está en una ceremonia importante, “En el lugar de en medio está la Virgencita del Pilar, la Mama Linda, como le dice el pueblo.  La gente dice que está viva, que ha hablado con los pobres muchas veces y que gasta los zapatos en las noches caminando los rastrojos de las granjas y la chacras…” (5).Luego de los ritos iniciales, desde el altar, el padre Gashpa se dirigía a los asistentes a quienes exhortaba reconocer sus pecados, luego la primera y segunda lecturas, entonces entonábamos el segundo villancico de la noche, “… sopa le dieron al niño, no se lo quiso comer …” .  En la consagración, que es la memoria de la última cena de Jesús, nos tocaba entonar “ veinticinco de diciembre fun, fun, fun,… ” era como llegar a la media noche, el momento del nacimiento del niño Jesús, el acto central de esta celebración que nos había ocupado varios días de ilusiones y alegrías.  Me tocó vivir esta experiencia por cuatro años,  entonces he querido una oportunidad para rendir homenaje al personaje del que todos los que le conocieron pueden hablar o escribir algo, aquel personaje al que tal vez buscaría presuroso Luigi Pirandello (6), sediento de personajes como el nuestro,  para el teatro, no para tratar de escribirles una historia, sino para que él le cuente tantas otras; no soy Luigi, pero debo decirles que tengo mi personaje, el de todo un pueblo, tantas navidades quise escribir unas líneas para recordar al maestro, seguramente he olvidado algunos detalles, pero esta líneas, sirven para decirle al recuerdo, “ven a mi casa esta navidad”(7).NOTAS:(1). En Padre Gaspar nació en Recuay.(2) En fallecimiento del padre Gaspar se produjo en Recuay, sus restos descansan en el Cementerio de Recuay.(3) El Colegio Libertador San Martín de Recuay fue fundado en 1961 por el padre Gaspar, en agosto de 2011 celebró bodas de oro.(4)  El Colegio Virgen del Pilar de >Ticapampa fue fundado por Ley N° en 1961, el padre Gaspar es su fundador, quien escribe esta nota forma parte de la promoción 1976.(5)  La Doctora Rosa Cerna Guardia que fue maestra en la Escuela de Mujeres N° 1336 de Ticapampa ha escrito un  cuento titulado Los Días de Carbón, se cita está contenida en las páginas 17 y 18 de la edición 2004 de Editorial Santillana.(6) Luigi Pirandello, escritor italiano, premio nobel de literatura en 1933, es autor de “Seis Personajes en Busca de Autor”, publicado por el diario El Comercio en el 2004.(7) Este artículo es el primero de tres referido al padre Gaspar, en el libro inédito APUNTES PARA LA HISTORIA DE TICAPAMPA, que estoy preparando.(8) En la fotografía que acompaña este artículo data del 13 de octubre de 1966, se le ve al padre en la procesión de la Virgen del Pilar en Ticapampa.

Última actualización el Sábado, 31 de Diciembre de 2016 12:14
 

METAL DE LA MINA HERCULES ANCASH PERU

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Miércoles, 25 de Julio de 2012 12:06

Pyrite, Arsenopyrite & Quartz. Mina Hércules, Ticapampa District, Recuay Province, Ancash Department, Perú 13.5 x 8.5 x 7.5 cm, $600

ashka kelle!

Última actualización el Domingo, 27 de Octubre de 2013 14:02
 
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