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Historia

APUNTES PARA LA HISTORIA DE TICAPAMPA (1)

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Lunes, 07 de Febrero de 2011 08:57

ESCRIBE: MAGNO EDUARDO RAMIREZ CHAVEZ

Artículo exclusivo para Ticapampa.com

Me he resistido, lo diré con sinceridad, a escribir en este medio masivo, que por ser abierto, puede permitir que se escriban barbaridades, sin embargo creo que es encomiable el esfuerzo de mi amigo y compañero de carpeta, el ingeniero Anival Alfredo Torre Camones, y no puedo sino contribuir a que sobre todo los jóvenes no repitan datos erróneos.

Las fuentes escritas para la investigación son pocas, me referiré a ellas de manera sucinta;

LA HISTORIA ESCRITA POR CESAR MAZA RIOS.

En 1974, don César Masa Ríos (2) estaba escribiendo la Historia de Ticapampa, no recuerdo cuantas páginas tenía esa monografía, creo que veintiún caras. Como se dedicaba a la topografía, tuvo oportunidad de conocer diferentes parajes y minas de las que hablaba en su escrito.  Recuerdo haber leído mientras escribía, gozaba yo de su amistad, pues era vecino de la casa en la nací, allá en el Jr. San Martín, en barrio abajo (hoy día barrio de primavera)  Como su autor escribía a máquina, creo que solo pudo hacer un original, de manera que tal vez no se tenga de ese trabajo alguna copia.  Cuando ese año, la profesora Zoila Ramos  (3)  nos pidió hacer un trabajo sobre Ticapampa, tuvimos que recurrir a esta fuente, en la parte primera hacía reminiscencia de los orígenes del pueblo, decía con razón que Cáyac fue el primer paraje que originó la formación de nuestro pueblo, don César había nacido en Cáyac en 1895; hablaba de las diferentes minas, lagos, ríos, riachuelos, arroyos, cumbres, describía el ámbito geográfico en el que el pueblo se había asentado, sin embargo, este importante trabajo, tenía un gran detalle, no consignaba el día de la fundación del Distrito de Ticapampa, para nosotros fue una incertidumbre, ni siquiera en la Municipalidad sabían cuando se fundó el distrito.  Alentado e informado por los relatos de familiares de doña Luz Cáceres, hija de don Emiliano Cáceres Méndez, (4) nieta de don Ludovico Cáceres (el viejo), para no confundirlo con su hijo que tuvo el mismo nombre, todos descendientes de don Lorenzo Cáceres, cuyo retrato lucia en la casa grande que la familia tenia, ahí en el lugar que conocíamos como el pino, don César Maza terminó de escribir la monografía que nunca se hizo pública y que mantuvo en su poder hasta donde yo sé, su nieta, Rábida Huerta Maza, quien vive en la actualidad en Huaraz..

LA INVESTIGACION DE LOS PROFESORES.

Hacia 1974 los profesores del Colegio Nacional Mixto Nuestra Señora del Pilar, prepararon un documento que contenía la historia de nuestra tierra, tuvimos ocasión de leerlo al realizar un trabajo el año 1975, hicieron ellos una contribución, el inventario naturalista de lo que hasta esa fecha producía Ticapampa, así como de los diversos centros de producción minera que en aquel entonces se tenía.  Datos que hoy tal vez no sean importantes.

LA CULTA HISTORIA FALSA DE FRANCISCO MARIÑOS REYNA.

Hacia 1972 llegaba a la casa de don César Maza, casi siempre  los sábados, antes de las ocho de la mañana, un personaje que fue a trabajar en la Empresa Minera Alianza, hablaba bien, parecía culto, decía haber nacido en la tierra de César Vallejo, después lo conocería, era don Francisco Mariños Reyna (5) que fue Alcalde y escribió también en nueve paginas la Historia de Ticapampa.  Esta, como no podía ser de otra manera, es la copia un tanto “culturizada” del trabajo que elaboró don César Maza Ríos, aún cuando muchos de los datos no tienen ningún sustento y son inventados, por ejemplo la cita engañosa del Dr. Larco Hoyle como fuente de investigación, para referirse a la historia antigua, así como la historia del Escudo de Ticapampa resultan una fantasía, que lo hace falsa; sin embargo, es preciso reconocer un atributo, el hecho de haber incluido la relación de Alcaldes en toda la historia de nuestra tierra desde 1921 cuando se instituyó distrito, hasta 1987 resulta un dato preciso para la posteridad.

MIS APUNTES:

He escrito desde el primer número del Documento Informativo Ticapampa, hasta ahora y debo decirlo, mucho de lo que escribí no tiene sustento, y es preciso que transmita a los lectores mis frustraciones y conclusiones, como les decía a los alumnos del Colegio en Ticapampa en Mayo del año pasado, debido a que ahora si he investigado, llegando a algunas conclusiones:

  1. La tradición oral no es una fuente definitiva que coincida con la realidad, lo descubrí al confrontar los datos que con sustento científico he podido obtener,
  2. El nombre de nuestro pueblo no tiene ninguna relación con la frase aquella de “pampa de flores”, como lo demuestro más adelante.  La fundación de Ticapampa no fue una obra divina de los españoles, se remonta a la época de la influencia Chavín, en la etapa del uso “primitivo” del metal.
  3. don Lorenzo Cáceres y Blanco, el Capitán de Navío que vino de Extremadura, no tuvo ese nombre y tampoco fue encomendero o repartidor, nunca tuvo a su mando a los nativos cuzqueños para fundar nuestro pueblo.

Cada uno de estos temas los he definido en mi libro que titulo APUNTES PARA LA HISTORIA DE TICAPAMPA, reduzco su contenido para hacer fácil la lectura;

  1. El asunto de las fuentes, con respecto a ello creo que hay una total pereza de investigar, eso hace que señalemos hechos y datos como ciertos, cuando lo confrontamos con los datos históricos reales comprobamos que gran pena que por mucho tiempo sustentamos nuestra historia en hechos falsos, lo más clamoroso y grave es llegar a afirmar por ejemplo, que Ticapampa es al cuna de Pisco Sauer, nada más falso, lo digo con valentía, no podemos engañarnos, en un artículo que estoy preparando lo demostraré.
  2. El término quechua Ticapampa, tiene dos acepciones, pampa de flores y pampa de adobes, al respecto es preciso revisar la tesis que ha desarrollado la lingüista, Licenciada, Ana Arias Torre, y que lo ha titulado TOPONIMIA DE TICAPAMPA, (6) es precisamente ella la que le da estas dos significaciones a este vocablo.  Sin embargo en la investigación que realizo, doy unos pasos más y trato de inclinarme por uno de ellos, me aventuro por el segundo, hay una razón concreta, la actividad minera.

Hacia finales del desarrollo cultural chavín, que los estudiosos han denominado TARDIO y cuya procedencia es llamada JEQUETEPEQUE, el antiguo hombre empezó a dominar el mineral, el bronce, la plata y el oro, fueron principalmente utilizados, en Ticapampa, cerca de las minas encontramos restos arqueológicos, creo que en esta etapa el hombre decidió quedarse en nuestra tierra, utilizaron gran cantidad de tierra arcillosa que amasaban para cocinarlos luego y hacer molduras en los que vertían el mineral para luego con más fuego, fundirlo y darle forma, esa tierra cocida era desordenadamente diseminada por el lugar y por eso el pequeño pueblo terminó por llamarse teka pampa, pampa de adobes, en el quechua huaylas no hay otro término para definir a estos terrones quemados, sino llamarlos como también lo llama el sabio Antonio Raimondi en su libro El Perú, “tijapampa” (7).  La fotografía que ilustra este artículo nos da una referencia,

  1. El capitán de navío don Lorenzo.- El descubrimiento del real nombre de don Lorenzo se lo debemos al historiador recuayno, Germán Cáceres Robles, con él, nos hicimos una promesa, o él o yo publicaríamos primero, casi ha concluido de escribir la Historia de Recuay,  en su afán de competencia descubrió la identidad del don Lorenzo, su nombre aparece en el acta de bautizo de un negro bosalí, de la nación Benguela, a quien le da su apellido y le pone como nombre Antonio, el Bautismo se realiza en la iglesia de Recuay el día 8 de octubre de 1730, identificándose como Lorenzo Cáceres y entre paréntesis se consigna el término (blanco), se refiere sin duda a la raza, por que al costado del nombre de Antonio, también se consigna entre paréntesis (negro).  Con esto definimos que el nombre de este personaje solo era Lorenzo Cáceres y era lógico por que vino de la Provincia de Cáceres en Extremadura, España, donde sus antepasados con autorización del Rey utilizaban este patronímico, por los servicios prestados en la guerra de Lepanto.  Estos datos resuelven también el origen de la Virgen del Pilar, pero eso será materia de otro artículo, si me permiten.  Por otro lado, haciendo un análisis, don Lorenzo de Cáceres, puedo haber llegado al Perú hacia 1700 aproximadamente, es decir, 168 años después de la llegada de Francisco Pizarro y casi 150 años después que desapareciera la figura de las reparticiones y encomenderías, de manera que tampoco tuvo este título, fue sí un personaje muy respetado, aparece en algunos documentos como testigo y en el famoso litigio con su yerno por la propiedad de una negra esclava, pleito judicial del que escribiremos en alguna oportunidad.

Como conclusión, sobre todo a los estudiantes, a los jóvenes y también a las autoridades, para que no repitan nombres y fechas inventadas y sin sustento, ni festejen fechas de tal o cual pisco, cuando Ticapampa, nuestra tierra, la de nuestros padres y abuelos y de los abuelos de éstos, tiene como verán mucho de que estar orgullosa.

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(1)   El autor de este artículo ha dedicado gran parte de su tiempo a la investigación y casi ha concluido la Historia de Ticapampa, cuyo texto llevará este título.

(2)   Escrito este artículo y publicado me hace una aclaración, don Miguel Maza Uribe, con relación a la fecha de nacimiento de su padre, ocurrió en Cayac en 1895, falleció en mayo de1986, fueron 91 años de vida dedicada a la exploración de las minas, en este tiempo fue el técnico y administrador de las minas de Florida, Tucto, Hércules, Yanashallash, Uco y Airihuanca, donde sufrió un accidente y decidió retirarse de esta actividad.  Su esposa fue doña Angélica Uribe Cano, natural de Aija, con quien tuvo 8 hijos llamados Libia, César, Rubén, Arturo y Vicente, lamentablemente fallecidos y Estelista Angélica, Rubén Gliserio, Víctor Eliseo y Miguel Donato.  Es bueno recalcar, que don César tuvo un especial cariño por sus nietos Rábida Margarita, Eriol y Max Huerta Maza, este último llegó a ser Decano del Colegio de Ingenieros de Ancash, con ellos pasé una niñez y una infancia inolvidables.

(3)    La profesora Zoila Ramos, natural de Ica, llegó muy joven a Ticapampa, trabajó en el Colegio Virgen del Pilar si mal no recuerdo desde 1971 hasta 1980, se casó con Luis Cáceres Maguiña y tuvieron tres hijos.  Fui su alumno menos aprovechado y ella lo sabe, sin embargo, cuando tuve que hurgar de mi memoria sus enseñanzas, no creo haberme olvidado nada, en su persona les rindo tributo a todos mis maestros.

(4) Don Emiliano Cáceres Méndez se casó con doña Aurora Tapia Landaverry, natural de Caraz y tuvieron cinco hijos, fue senador de la república.  Su hija doña Luz Cáceres Tapia se casó con don Lorenzo Cáceres Ángeles.   Su hermano Ludovico Cáceres Méndez fue diputado por Ancash.

(5) Don Francisco Mariños Reyna fue designado alcalde en 1974 por la dictadura del General Velasco y luego elegido en 1983 a 1986.  En este año con total desconocimiento y sin rigurosidad el Instituto Nacional de Cultura, Filial Huaraz, autorizó la publicación de este escrito en el Cuaderno de Difusión Nº 57, que se ha publicado en esta misma página.  Fue elegido alcalde de Santiago de Chuco.

(6) La tesis titulada Toponimia de Ticapampa puede encontrarse en la Biblioteca de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

(7( Don Antonio Raimondi en su artículo dedicado a describir Ticapampa, escribe sobre LAS AGUAS MINERALES DE TEJAPAMPA, habla sobre el trabajo de los antiguos nativos que ocuparon este lugar y de la formación calcárea en salinas, en las páginas 271 y 272  de su excelente libro El Perú, Edición de 1965.

En la foto, el autor de este artículo, con los alumnos del Colegio Nacional Mixto Nuestra Señora del Pilar de Ticapampa, luego de una clase sobre la Historia de Ticapampa, mayo de 2010.

En la foto se aprecian los aretes, las joyas laminadas y el tupu chavinoide que los antiguos chavines elaboraron fundiendo el metal y utilizando la arcilla como molde para diseñar la halaja.  Aparecen en la colección de las culturas pre colombinas, arte y tesoros del Perú, dedicado al desarrollo chavín, publicado por el Banco de Crédito del Perú en 1981.

Última actualización el Viernes, 06 de Julio de 2012 14:23
 

LOS DIAS DE CARBON DE ROSA CERNA

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Sábado, 29 de Enero de 2011 09:39

ESCRIBE: MAGNO EDUARDO RAMIREZ CHAVEZ

Artículo exclusivo para Ticapampa.com

“Poseo, como nadie la imagen del ave que un día murió en mis manos .Me he quedado para toda la visa su ultimo temblor y sus suspiro. Es como huella que llevo; Por ella todos podrán reconocerme como la mujer que tiene en sus manos una cicatriz embellecida por la semilla del trigo que teniéndola en el pico no alcanzó a tragar”.

La brillante escritora, doña Rosa Cerna Guardia, ha escrito hace ya un buen tiempo, un cuento para niños que lo ha titulado Los Días de Carbón, (1) que me permito comentar por que en el contexto recrea y hace trascendente las costumbres de nuestro pueblo.

La historia nos transporta a un escenario familiar, se desarrolla en un lugar sin nombre, en el que se vive a la usanza pueblerina y con las costumbres andinas. Maruja, su protagonista, narra con la mayor exactitud el escenario en el que transcurre el cuento; nos dice -Vivo en el campo, voy a cumplir diez años. Tengo un hermanito chico, Pedro, luego agrega- Conozco todos los colores del arco iris. Describiendo la casa en la que vive, cuenta: cuando se apaga la lámpara, mi casa parece una isla con todas sus cosas juntas; pero tan distante que hay que viajar toda la noche para encontrarla otra vez. (2) Así lo hace a través de toda la historia.

La sensibilidad con que la protagonista nos conduce por toda la historia, grafica la delicadeza de su autora y lo bien que se entrelazan con la sensibilidad y su dulzura, el amor por la naturaleza, ese olor a campo, a flores frescas, a agua limpia, ese algo especial de los niños del campo, en los ojos y en el alma, ese lenguaje directo de la tierra, del agua y del viento(3). Solo puede ser narrado de manera excepcional por alguien que ha sabido compartir, compenetrarse como lo ha hecho la autora, con las costumbres, el espíritu y el alma, de las familias que viven en el ande. Ahí, está acaso un poquito el aprendizaje entre nosotros, que se va acrecentando de manera culminante en sus diálogos. Este es el primer componente del cuento que me permito destacar como elemento sustancial en el relato.

A la casa de Maruja, la niña que va a conduciros hasta el final y que lo componen papá, Pedro; mamá, Teresa y Pedro, el hermano menor, llega una tarde lluviosa, bajo el poncho del padre un perrito, que roba para relato todo el protagonismo:

Carbón, qué nombre podía quedarle más a tono con su tamaño, su forma y la noche oscura en que llegó.(4) Este es el segundo personaje en importancia que tiene la obra, que incluye una variable para mantener la atención en la lectura.

Desde su llegada, sus diversas aventuras con las gallinas, los maíces y los aullidos y los pasos destructores por el interior de la iglesia, hasta su aprendizaje logrado algún tiempo después, luego de algunos gritos lastimeros por los castigos, se convierte en el centro de la atención, pues participa con los niños en todas las aventuras y también cuando está ausente, por causa no aclarada se pierde varios días en el pueblo, motivando que hasta el cura en la misa exhortara a los fieles a buscar a carbón, que con los ruegos a la virgen, apareció una noche, flaco y astroso. La autora aprovecha este personaje para explicar algunos conceptos en la formación de los niños que es el objetivo principal; también, es carbón y su desventura los que ponen fin a la historia cuando éste por ser protagonista de todo, aparece entre medio de un toro que ha huido de la plaza pueblerina, de la fiesta taurina, y lo enviste varias veces lo que le causa la muerte. Aún después de muerto sigue siendo el protagonista.

Me permitiré, como un simple lector, señalar algunos componentes que en el relato aparecen y que han sido tomados de nuestra costumbre y la cotidiana vida en Ticapampa, además de lo ya comentado. La descripción de la iglesia y la mención directa que se hace de la Virgen del Pilar, cuando relata su visita al templo un sábado por la tarde al catecismo del pueblo y dice: En el altar de en medio está la Virgencita del Pilar, la Mama Linda, como le dice el pueblo. La gente dice que está viva, que ha hablado con los pobres muchas veces y que gasta zapatos caminando los rastrojos de las granjas y las chacras. Lo sabe el santo cura, lo sabe el zapatero, que por devoción le compone los zapatos, y doña Paula, que asegura haber sentido sus manitas tibias al momento de ponerle ropa nueva para la fiesta (5), no hace sino ratificar que gran parte del relato es tomado de la vivencia de la autora en nuestro pueblo. Hay aún otro elemento nuestro, cuando habla de Zorzalito, un chico que va al catecismo desde la otra orilla del río, llamado Pedro Jacinto Pascual Rípac, y que canta algunas tonadas pueblerinas que la autora reproduce y que tienen en su composición un gran parecido a la composición que pertenece a Augusto Macedo Ramírez, titulada Cerrito de Ticapampa, y que fuera materia de comentario en este mismo medio, en la edición del año pasado. (6). Claro que se refiere al Río Santa, y a los niños de los centros poblados que forman parte del distrito, en el margen derecho del río, que venían al pueblo los días domingos a escuchar misa o los otros días a estudiar, cruzando puentes hechos con palos, que el río se los llevaba en las épocas de lluvia. (7).

Reproduce también para nuestro recuerdo aquella historia del ichic ollco, pequeño hombrecillo, que aparece en los orígenes de los ríos, a quien en la historia esperan juntamente con carbón, toda una tarde, allá, cerca al molino, pero no llega; o aquel relato que atento escucha carbón sobre los juegos de la gallinita ciega y el cullu suté, o las llamas, guanacos y guaguas hechas de masa y adornadas con masa de color negro que se logra de combinarlo con el hollín que en la puerta de los hornos se forman; los días de la primavera en el colegio y la navidad en el pueblo y el sabor dulce el capulì y el dìa de San Juan en la quema en los cerros, son también inmortalizados en esta historia, por eso es una creación imperecedera, en el que se combina de manera maravillosa la acronía, la historia sin tiempo. Es evidente que la fiesta de la Virgen del Pilar, que en Ticapampa se celebra en el mes de Octubre, desde tiempos inmemoriales, probablemente desde la llegada de los españoles, le haya servido a la autora para recrear su historia, y así es. Nos describe la iglesia del pueblo, con ese calor que sentimos todos cuando en octubre ingresamos para la misa y a la Virgen del Pilar, a la imagen antigua, que fuera traída de España, en los años cincuenta, por gestión del Comité Pro Templo que se formó en el Distrito. (8). El señor cura ha mandado bajar del altar mayor a la Mama Linda del Pilar, y con su traje nuevo y entre un mundo de colores en tules y escalones parece tocar el cielo con su corona de reina sonriéndonos desde arriba maravillosamente. (9)

Hace finalmente una descripción de los días de fiesta de la Virgen del Pilar, desde los vendedores ambulantes que se instalan en las calles centrales del pueblo, los monitos organilleros, que sacan papelitos de la suerte, los heladeros, los músicos, los cohetes y los altillos que han sido levantados, en torno de la plaza principal del pueblo, con barreras y un toril y por su puesto la tarde de toros que se tiñe con la sangre de un espontáneo de esos que se mete en la plaza para cumplir el designio de mejorar la fiesta con su sangre.

Este es el momento culminante de la novela, no solo por la descripción y el alarde que la autora hace del conocimiento de la costumbre, sino porque, a mi juicio, es el momento al que nos ha querido conducir la historia, pues el toro, que se escapa del toril en su marcha desenfrenada encuentra la Carbón, que con su muerte salva la vida de las gentes y muere como un héroe. La autora de tan brillante obra ha merecido doce premios nacionales e internacionales y con Los Días de Carbón, recibió el Segundo Premio “Lazarillo” en España en 1968. Posteriormente, con esta misma novela mereció el Premio Juan Volatín que entrega la Municipalidad de San Isidro. Es pues importante que nosotros tributemos un homenaje aún cuando sea con un comentario.

NOTAS:

1. El cuento en comentario fue escrito en 1966, la edición que comentamos fue publicada por La Editorial del Grupo Santillana, Primera Edición en septiembre de 2004 y reimpresa en mayo de 2005.

2. El autor de estas líneas tuvo la oportunidad de conversar con la brillante cuentista y escritora, doña Rosa Cerna Guardia, con ocasión de la misa al celebrarse el primer mes del sensible deceso de quien en vida fuera, doña Mercedes Pajuelo, esposa del brillante maestro don Manuel Cerna Guardia, con cuya narración y evocación de su paso por la antigua Escuela de Varones 1343 de Ticapampa, nos deleitáramos el año pasado en la quinta publicación de esta, cada vez más franciscana revista que me he permitido difundir desde el año 2001, aprovechando nuestro aniversario institucional y la Fiesta Patronal en Homenaje a la Virgen del Pilar de Ticapampa. Le dije entonces que el libro era de lectura obligatoria en muchos colegios y que había tenido alguna referencia de la importancia del cuento. Me dijo entonces que la historia se desarrolló en parte en Ticapampa, lugar en el que había sido profesora en Escuela de Mujeres, entonces, presuroso me he tomado un tiempo para leer y poder compartir con los pocos lectores su contenido, pues involucra a nuestra tierra.

3. Ob. Cit. Págs 10 y 11.

4. Ob. Cit. Pág 12.

5. Ob. Cit. Págs 17 y 18.

6. En APUNTES PARA LA HISTORIA DE TICAPAMPA, documento inédito que ha escrito el autor de esta nota, Página 76. La composición fue gravada en el sello Virrey el 8 de Diciembre de 1961, en disco de carbón. Hasta hace tres años Ticapampa ha tenido puentes de palos que atravesaban el Río Santa, algunos compañeros míos que estudiaban primaria conmigo tenían que pasar el río con gran riesgo, nunca pudimos construir un puente pese a que por más de trescientos años se explotaron las minas de Ticapampa, nuestro miedo y la mediocridad hicieron que no desarrolláramos como pueblo.

7. Hasta hace tres años Ticapampa ha tenido puentes de palos que atravesaban el Río Santa, algunos compañeros míos que estudiaban primaria conmigo tenían que pasar el río con gran riesgo, nunca pudimos construir un puente pese a que por más de trescientos años se explotaron las minas de Ticapampa, nuestro miedo y la mediocridad hicieron que no desarrolláramos como pueblo.

8. La corrida de toros es la más difundida tradición en Ticapampa, Por primera vez se contrataron toreros profesionales en Octubre de 1962, cuya cuadrilla encabezó el laureado torero don Rafael Santa Cruz.

9. En Los Días de Carbón. Pág. 94.

Última actualización el Sábado, 12 de Febrero de 2011 09:27
 

Ticapampa tuvo la primera hidroeléctrica del Perú

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Escrito por ANIVAL TORRE CAMONES    Jueves, 13 de Enero de 2011 20:08

"Ticapampa: Pueblo-Museo de la Minería Primigenia", ahora conserva los restos de la primera Central Hidroeléctrica el año 1900 "que dio luz electrica al primer pueblo peruano antes que Lima" como mencionaba el Ing. Roberto Heredia en sus clases en la Universidad Nacional de Ingenieria y nos refiere su alumno el Ing. Victor Mejia Huerta, especialista en diseno de plantas concentradoras de minerales.

Igualmente existen los restos de las instalaciones del Molino Cónico para concentración de minerales(1905), primer Horno de Fundición(1912), Puente de Calicanto "Mercier" (1913), Bocamina Gran Socavón(1860) y Bocatoma y canal de calicanto que atraviesa por lo alto al pueblo.

NOTA: No permitamos que se siga invadiendo el museo minero más antiguo del Perú.

Última actualización el Domingo, 29 de Abril de 2012 13:53
 
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